Labastida

Labastida es una parada indispensable para todo aquel que quiera conocer de cerca todos los secretos y entresijos del vino: hay que ver en Labastida sus bodegas, especialmente las antiguas cuevas. Labastida como población fue consecuencia de la existencia del castillo de Toloño. Sancho ‘El Sabio’ fundó el templo-fortaleza hoy conocido como la ermita del Santo Cristo en el S.XIII. Aún quedan restos de la antigua fortaleza donde podemos ver el primer torreón con sus escaleras de acceso a un torreón anterior, cuevas artificiales de habitación excavadas bajo ella, un gran contrafuerte esculpido en la roca y el otro torreón con escaleras de acceso en sus laterales. En la calle Mayor se encuentran numerosas casas solariegas y palacios nobiliarios, algunos de los cuales ostentan todavía los escudos de armas de sus familias en las fachadas. Durante los siglos XVII y XVIII, Labastida fue la localidad más blasonada de toda la Rioja Alavesa.
Podemos encontrar en el municipio necrópolis alto-medievales, pertenecientes al mioceno y ubicadas en elevados peñascos y cercanos a cauces de agua. En no menos de cuatro lugares sabemos que existen este tipo de necrópolis ( Santa Eulalia, San Martín de los Monjes, cerca de la Fonsagrada y en San Ginés “El Viejo”).

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Ilustraciones de Eugenio Lasarte

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